Cruz de San Andrés: el martirio más sexual

133 Views 5 Liked

La cruz de San Andrés es en heráldica una variante de la cruz en la que los brazos se cortan en forma de aspa o X con los ángulos de arriba y abajo más obtusos y los de izquierda y derecha más agudos. Pero seguro que no estás leyendo estas líneas para conocer sus diferentes usos en banderas como la escocesa o en la Cruz de Borgoña que aun se usa en enseñas nacionales españolas.

Tampoco creemos que, por muy interesado que estés en las vidas de los santos, hayan acabado aquí para conocer lo acontecido al mártir San Andrés Apostol, crucificado en una cruz en aspa, a la que daría nombre y pasando los últimos tres días de martirio instruyendo a quien pasara en las enseñanzas de Jesús.

Seguro que estás aquí por un interés en otras formas de martirio menos pías y más placenteras: porque la cruz de San Andrés no solo es estudiada por la heráldica o la hagiografía, sino que también es reclamada por su simbolismo (y su innegable utilidad) por el BDSM

Dentro del BDSM, seguramente la San Andrés es el “mueble” más conocido. Su aparición en la escena BDSM se remonta prácticamente a sus inicios, siendo un elemento característico en todas las “mazmorras” desde esa época hasta nuestros días, donde sigue siendo un artículo casi imprescindible en el ámbito profesional. No lo encontraréis en versión de viaje precisamente, pero si habéis decidido “amueblar” una habitación para dar rienda suelta a este juego morboso y sentiros una parte de la familia Grey…

El artilugio cruz de San Andrés esta formado por dos tablones de madera (el material más clásico para los amantes del simbolismo y seguramente el más accesible), encajados por el centro, tratados de manera adecuada para no soltar astillas (como es lógico) con anclajes en los cuatro extremos como mínimo, en los que se podrán enganchar las extremidades del cuerpo. Las hay también con acolchamiento de cuero, decoraciones como tachuelas, grabados, etc., con numerosos anclajes y/o correas para inmovilizar todo el cuerpo. También pueden estar clavadas a la pared, en posición vertical, sobre un soporte, ligeramente inclinada hacia atrás o completamente sueltas, pudiéndose poner hasta en el suelo en horizontal.

Cruz de San Andres martirio sexy

En la cruz quedas sujeto de piernas y brazos, con ambas extremidades abiertas, lo que permite acceso al amo o ama al cuerpo del o la sumiso/a. Con las sujeciones adecuadas (y siempre primando la seguridad, porque el BDSM es un juego de buscar el límite, pero sobre todo es un juego de control y no queremos que pasen cosas por accidente) podemos ponerle de cara o de espaldas a nosotros y también cabeza abajo (ojo, con moderación).

La cruz de San Andrés permite incorporar infinidad de elementos a tus juegos BDSM como máscaras de látex, spanking, mordazas, amarres, cadenas o cintas adhesivas, vendas para ojos, ceras, pinzas para pezones y demás objetos que harán del uso de esta cruz una experiencia inolvidable para amo y esclavo.

InsinuaT placer puro

Con este tipo de amarre el amo o ama, tiene el total control de su sumiso o sumisa, de todas las partes del cuerpo de su acompañante en el juego.

Recuerda que para este uso has de tener plena confianza con quien juegas y haber acordado unas palabras clave para entre ambos. A partir de ahí y teniendo siempre a mano tu palabra de seguridad: anímate y emula a los Grey o por qué no a Ramsay Bolton si eres fan de Juego de Tronos (eso si, cambiando el desenlace final…)

¿Te ha sido de ayuda este artículo?

Leave a comment