¿Qué postura se adapta mejor a cada pene?

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El pene ha sido durante mucho tiempo el principal protagonista de las relaciones sexuales. Desde InsinuaT hemos venido explicando como el sexo centrado en la penetración exclusivamente es muy limitado y que hay todo un mundo más allá: en el sexo femenino y también en el de los hombres. Pero ¿conocemos realmente en profundidad al pene? ¿Sabemos qué tipos hay y que posturas se les adaptan mejor.

 

Cada persona tiene un cuerpo y una personalidad diferente. Lo mismo pasa con el pene. Durante mucho tiene su forma o su tamaño ha sido el centro de complejos y miles de hora de terapia de hombres condicionados por la presión social y los medios (publicidad, porno…). Obviamente a nivel biológico no hay un pene mejor que otro y cada persona va conformando una opinión sobre el que más les gusta, que puede evolucionar con el tiempo y con la ocasión.

 

Tanto si somos el dueño del susodicho como si vamos a ser usuarios o usuarias del mismo, vamos a ver algunas de las tipologías más habituales y que prácticas les son más adecuadas o no para en el primer caso aprovecharlas y en el segundo, buscar alternativas o productos que nos puedan ayudar.

 

Pene puntiagudo

 

Como su nombre indica es ligeramente más fino en la zona del glande mientras que el tronco es relativamente recto, su forma lo hace perfecto para la estimulación vaginal. Posiblemente es el tipo de pene más común. 

 

Es ideal para practicar sexo anal, y también para la postura de la L con el hombre de pie y la mujer con la espalda apoyada en la cama pero las piernas colgando.

 

Encontraremos más difícil la estimulación del Punto G, pero nada que una buena crema estimulante no pueda conseguir. Por el contrario, esta forma es más indicada si queremos explorar el punto K  que, recordemos se encuentra más cerca del cuello del útero y por tanto requiere penetraciones más profundas.

 

Pene curvado

 

Sin entrar en diferencias entre inclinación a derecha e izquierda, este tipo de pene es ideal para posturas como la cucharita, eso sí,  según el tipo de curva y su grado tendrás que probar si prefieres la cuchara o la tijera.

 

También puede ser que la curva sea descendente o ascendente, en el caso de la primera curvatura lo ideal es probar con el perrito y sus variantes, también es perfecto para el uso de los columpios sexuales ya que podrás conseguir más fácilmente que la mujer este inclinada hacia atrás.

 

Si la curva es ascendente tenemos el pene perfecto para estimular el punto G (muchos de nuestros juguetes tienen precisamente esta forma para excitar plenamente el punto G de la mujer) Prueba con el misionero y sus diferentes variantes y conseguirás el clímax con tu pareja.

 

En prácticas de sexo anal la curvatura, convenientemente “orientada” también tiene su utilidad para la estimulación del punto P masculino: la próstata.

 

Pene central (berenjena)

 

Es un pene estrecho en la punta y también en su base, pero gordito en el centro. Esta característica le hace ideal para la estimulación de la parte central de la vagina con facilidad.

 

Por eso, es ideal para practicar con la postura del perrito o la cucharita ya que en esas posturas la mujer puede mantener las piernas más juntas y mejorar el contacto entre la zona central del pene y su vagina.

 

Si se quiere practicar sexo anal, hay que tener precaución, especialmente con un tamaño mayor, pero nada que un buen lubricante específico con relajante no pueda lograr. Eso, práctica y cuidado.

 

Pene “champiñón”

 

Cuando el glande sobresale especialmente respecto al tronco en anchura es cuando hablamos de este tipo de penes.

 

Es seguramente el preferido por mujeres y hombres, el más “canónico”, por así decirlo. Lo que no quiere decir que sea mejor, igualmente necesita saber cómo usarlo.

 

Se considera que es la forma ideal para disfrutar del sexo oral y para penetraciones menos profundas. Para sexo oral será recomendable el uso de lubricantes y paciencia.

 

Por supuesto hay muchas más tipologías y los gustos personales influyen muchísimo, pero esperamos haberos ayudado a orientaros, ahora queda que experimentéis qué prácticas o qué posturas se os adaptan mejor y las que no, buscar otra forma si os apetece mucho y recordad que el cuerpo entero es un órgano sexual y que la zona erógena más importante es el cerebro.

 

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