Lecciones del sexo tántrico para el día a día

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Seguro que en algún momento has oído hablar del sexo tántrico y es posible que lo relaciones con prácticas casi esotéricas y esencialmente con el retraso de la eyaculación. Pero el Tantra es mucho más e incluye elementos que podemos incorporar a nuestras relaciones en el día a día sin convertirnos en expertos.

 

En primer lugar hay que explicar que el Tantra es una filosofía oriental surgida del budismo (algunos expertos dicen que es anterior a este) y tiene por tanto 4.000 años de antigüedad. Tantra viene a significar tejido, en el sentido del tejido que une a la realidad y es una filosofía holística, es decir que considera el mundo como un todo: todos los aspectos de la vida suman para formar la experiencia de la vida. 

 

El Tantra no está orientado exclusivamente al sexo, pero lo incluye con naturalidad en el desarrollo de una persona de forma inseparable de su desarrollo emocional. El objetivo de la relación sexual no es el orgasmo y la eyaculación, sino disfrutar de las sensaciones y emociones de nuestros cuerpos, desde las más pequeñas, vivir el aquí y el ahora.

 

Seguramente tendremos la imagen de velas perfumadas, sesiones largas de meditación y algunos habréis oído hablar del orgasmo “hacia dentro”. Para la realización plena de esta disciplina es necesario un aprendizaje largo y no es para todos: hay a quien le puede resultar menos pasional y espontáneo, pero sí que hay una serie de elementos que podemos aplicar a nuestro día a día sin sumergirnos en complejos procesos de desbloqueo de chakras y técnicas de meditación.

 

Las claves

 

Autoaceptación: Más allá de nuestros genitales, el tantra habla de todo nuestro cuerpo como la suma de todas las sensaciones y emociones, sin consideraciones morales o culturales, por tanto debemos aceptarnos como somos y aceptar a la otra persona tal y como es.

 

Aquí y ahora: Hay quien define el sexo tántrico como un “mindfulness sexual” y lo es en el sentido de que hace énfasis en el presente en vivir el momento sin distracciones, poniendo la mente en lo que se está haciendo en disfrutar las sensaciones de lo que estás haciendo sin la búsqueda de un objetivo o sin hacer del sexo un examen.

 

La respiración: Como en la mayoría de las disciplinas orientales, es esencial el equilibrio del cuerpo y para ello la respiración es esencial, la propia y la compartida. Es el elemento que permite sincronizar a quienes practican el sexo para generar una experiencia fluida y compartida.

 

Comunicación: Si habéis explorado o habéis leído algo sobre esta disciplina habréis oído la importancia de la comunicación: debemos expresar lo que sentimos y escuchar lo que nos dicen, de nuevo para lograr la sincronización. En niveles más avanzados, se logra hacer esto mediante la mirada compartida.

 

Aprendizajes

 

Como podemos ver, fuera del tópico de las velas de incienso, la música tibetana y los prejuicios, subyacen unos principios que son generales: que el sexo, la búsqueda del placer, debe superar los límites de los tabúes, que debemos escucharnos y no juzgar y que no hay una única forma de disfrutar: que el orgasmo está bien pero hay más, cosas de las que ya hemos hablado anteriormente.

 

Más allá de la moda del orientalismo que ha traído a occidente estas prácticas, lo cierto es que el explorar el sexo tántrico se ha demostrado una idea muy buena en casos de parejas para superar la rutina o en caso de personas con problema de eyaculación precoz o dificultad para alcanzar el orgasmo.

 

Retrasar la Eyaculación

 

No podemos terminar el artículo sin mencionar uno de los mitos que nos vienen a la cabeza cuando hablamos de sexo tántrico: el “orgasmo hacia adentro” o el retraso de la eyaculación masculina. Mala lectura haríamos de esta disciplina si nos quedamos simplemente con la idea de un hombre que puede mantener un coito durante horas, porque eso no siempre es positivo para su pareja que puede estar incómoda o incluso sentir dolor: por eso es más importante el concepto de comunicación y de alargar el placer: en el tantra la relación sexual es más prolongada, pero el coito es sólo una parte más, que puede incluso no producirse y debe surgir de forma orgánica, no forzada.

 

Pero lo cierto es que sí que se incluyen una serie de ejercicios que ayudan al hombre a prolongar el placer: primero detectando el punto previo a alcanzar el climax para parar y reducir la excitación puramente sexual. Esto puede realizarse varias veces, y con la práctica llegar a disociar orgasmo de eyaculación, mediante el dominio de los ejercicios Kegel, pero como decimos, hay mucho más que esto en el sexo tántrico.

 

Sólo queda explorarlo en solitario o en compañía.

 

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