El porno en la vida real

969 Vistas 4 Me gusta

La pornografía es la representación gráfica de actos de contenido sexual o erótico para causar excitación en el espectador. Ha existido a lo largo del tiempo de muy variadas formas: pintura, escultura, teatro… seamos sinceros ¿quién puede decir que nunca ha visto porno?

 

Probablemente todos en algún momento hemos visto peli porno o al menos alguna escena. Los datos de consumo de consumo de pornografía son muy claros: prácticamente todos los adultos consumen en algún momento pornografía, tanto hombres como mujeres. Y con la llegada de Internet el consumo y su difusión se han generalizado. Sin embargo en los últimos años el consumo de cine porno tradicional en mujeres ha bajado ostensiblemente.

 

Pero… ¿sirve el porno para aprender a tener relaciones más placenteras?

 

La respuesta es no, el porno tal y como está concebido en la actualidad en la mayoría de casos refleja una visión muy masculina de las relaciones sexuales, donde el disfrute y el placer, casi en todos los casos están orientado al hombre. En muchas de las escenas de las películas se muestran situaciones, posturas o movimientos que o bien os imposibles de realizar en la vida real, o bien muestran poco respeto a una parte de la pareja, en la mayoría de los casos el placer de esas relaciones no está equitativamente repartido. Una relación en la que uno disfruta y otro no, no es una relación sexual sana, el placer debe ser igualitario, entiendo que cada uno obtiene placer por diferentes vías.

 

Este es uno de los motivos por el que en los últimos años están surgiendo otro tipo de películas y audiovisuales pornográficos, más feministas, y más orientados al placer dual, donde la mujer participa en las relaciones, y donde todos los miembros de la relación disfrutan por igual.

 

El porno no deja de ser una parte más del cine, e igual que sabemos que no todo lo que pasa en las películas pasa en la realidad, debemos tenerlo en cuenta en el cine porno, no todo lo que pasa en el cine porno pasa en la relaciones reales. E igual que sabemos que los actores no lloran de verdad debemos saber que no todos los actores pornográficos disfrutan de verdad. Si no aprendemos mecánica de “Fast and Furious” o música de “Ha nacido una estrella”, lo mismo podemos aplicar al cine porno, que es una dramatización, no una escuela de educación sexual. Lo malo es que en muchos casos es la única educación sexual que hemos recibido.

 

 

Festival de Cine Erótico de Barcelona

 

Barcelona ha sido tradicionalmente capital del cine erótico con un Festival, el FICEB, que llegó a alcanzar gran éxito, pero que con el ascenso del porno por Internet y los cambios en la industria ha ido sufriendo cambios. En esta última edición, el FICEB ha escogido como campaña precisamente señalar que el cine erótico no puede ser el sustituto de una educación sexual, y lo ha hecho a través de un anuncio muy cuidado en el que se explica muy bien lo que explicábamos anteriormente. Una campaña en la que aseguran que “en el Salón Erótico de Barcelona creemos que ya iba siendo hora de tomar cartas en el asunto. Como punto de encuentro de la industria, queremos liderar un cambio en el sector. Un cambio real para hacerlo más responsable y más igualitario.

 

Un cambio que comienza en la edición de este año, liderada por mujeres en todas las áreas creativas” Porno feminista Y es que, ante el porno, la respuesta de muchas mujeres ha sido el rechazo abierto, por su visión centrada únicamente en el placer masculino. Pero hay una corriente que lo que reclama es un porno desde una visión igualitaria en la que se desplace el penecentrismo y coitocentrismo y se dé espacio a una forma más real de vivir la experiencia sexual, también desde la perspectiva de la mujer.

 

Hay páginas que se han especializado en este tipo de contenidos con más diversidad de opciones y de visiones del sexo, aunque proporcionalmente sigue siendo muy superior el tipo de contenidos “tradicionales” Pero es importante entender que también este nuevo cine porno no deja de ser una representación y que no puede ser la base de nuestra educación sexual: el porno es cine y como tal está cuidadosamente iluminado, guionizado y en la mesa de edición se han quedado las partes que no interesan.

 

 

Además de la temática y las formas de mostrar el sexo, también ha habido un avance en el empoderamiento de la mujer dentro de la industria y han surgido figuras, como la de Amarna Miller que pretende dignificar su profesión y visibilizarla, sin dedicarse específicamente al porno feminista, sí que reclama la defensa de los derechos de las actrices y pone de relevancia la necesidad de un compromiso previo, un contrato firmado por las estas de lo que se comprometen a hacer e incluso, en su caso, produce sus propias películas para tener control sobre lo que se filma.

 

¿Te ha sido de ayuda este artículo?

Deja tu comentario